El juego de bastón y bola, llamado
palin por los Mapuche y chueca por los españoles permanece hasta el
presente como el juego tradicional entre los aborígenes. Hasta el siglo
XIX se mantuvo como el deporte de mayor popularidad en Chile hasta que comenzó
la influencia del deporte europeo moderno.
Numerosos nombres de localidades relacionadas al nombre del juego, como por
ej. Palinco, Paliwe, Curapalin, etc. y los conceptos técnicos autóctonos
sobre el juego son un testimonio de su desarrollo histórico. Por observaciones
en terreno y el correspondiente estudio literario y los documentos históricos
se reafirma la tesis de que el juego es de origen autóctono. El área
geográfica en la cual en el pasado se jugaba al palin desde Santiago
hasta la Isla Grande de Chiloé se ha reducido hoy en día a casi
la mitad, es decir, desde el río Bio Bio hasta la provincia de Llanquihue.
Sin embargo dicho juego es hoy desconocido también en numerosos lugares
en ésta área. En los últimos 15 años en las provincias
de Arauco y Malleco con gran concentración de población Mapuche,
el juego ha renacido con brío luego de casi haber desaparecido y se
le ha incluido a la ceremonia religiosa llamada ngillatun o rogativa.
Extensas zonas de Norteamérica, Argentina y del Chaco conocen un juego
similar al palin de Chile, siendo conocido en los últimos nombrados
también como chueca.
La tradición del palin entre los Mapuche de Chile ha mantenido una
continuidad casi invariable hasta hoy, especialmente en relación con
los instrumentos de juego, espacio de juego, proporciones de éste,
de aprox. 20 : 1 entre el largo y el ancho, ubicación de los jugadores
en el campo y su número, sus funciones y su nombre específico.
La acción táctica de lanzar la bola fuera de la cancha por las
líneas largas, el canto y danza del kallfülikan llamados también
la ceremonia de la calavera del difunto famoso jugador, la danza del palin
durante un partido, el desafío mutuo de ambos equipos antes del partido,
el rito del awun de los jinetes durante el ngillatun para espantar los malos
espíritus, la importancia lúdico social de los jugadores "centros"
sobre la frontera de sus comunidades y el prestigio de los buenos jugadores
"punteros".
Los cambios en el juego están representados por el tiempo de juego
limitado al tiempo, los nuevos "torneos" o winkapalin con participación
de muchas comunidades, a menudo sobre 15 y con los correspondientes premios
a los ganadores de los primeros lugares.
En el transcurso de las últimas cuatro centurias se ha impuesto la
influencia española sobre la cultura Mapuche y la tradición.
También el palin experimentó estas transformaciones, por lo
que una serie de tradiciones y usos se perdieron. Solamente se obtiene información
hoy de fuentes literarias sobre la orientación geográfica de
la cancha antaño de W a E igual que el poste cultual, del agujero ubicado
en el centro de la cancha para colocar la bola, del entrepiernas de los hombres
llamado chiripa, del empleo de plumas, máscaras y pinturas faciales,
de la consulta como un oráculo a los resultados de un partido de palin
como elemento para tomar decisiones, las elevadas apuestas, la puntuación
para ganar de 4:O en un palin sin tiempo determinado, el cambio de lado de
juego cada 2 puntos logrados, la dureza en el juego, y especialmente el lonkotun
o lucha por el pelo por medio de la cual los jugadores se hacían justicia
por su propia mano durante el juego sin llegar a violencia generalizada, del
palin entre mujeres y en grupos mixtos con hombres, de la preparación
corporal y técnica como preparación para la guerra, y las prohibiciones
por parte de la iglesia y estado.
En leyendas y mitología referentes al juego los hallazgos son escasos.
En el palin moderno quedan solo rudimentos de lo religioso y ritual dentro
del juego. Estos restos no permiten expresar conclusiones esenciales. En todo
caso el palin reciente muestra con sus manifestaciones que se han mantenido
como preparación ritual, las pequeñas apuestas, y la costumbre
del charratun con su carácter siempre dirigido hacia el grupo étnico.
Así recuerda la nombrada atención de jugadores y espectadores
las fiestas en otros pueblos con el mismo objetivo.
A pesar de que el significado del palin como preparación para la guerra
se ha perdido, se ha mantenido como su juego tradicional y se debe recordar
la opinión de un viejo jefe guerrero Mapuche sobre las profundas raíces
del juego del palin en las costumbres:
“ Afkilpe aukantun duna, aukantun duna meu, piam, yeneenolu ta che”
"Que el juego permanezca,
ya que solo por el palin el pueblo Mapuche fue invencible”